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Por la seguridad de los ciclistas: Consejos en carretera

Ciclistas en carretera

 

Los ciclistas en carretera presentan un riesgo importante, por lo que debemos tener especial cuidado y seguir una serie de recomendaciones para minimizar los riesgos. Tanto en la vía urbana como en carretera de montaña, los ciclistas tienen tanto derecho al uso de la carretera como nosotros.  Para que todos podamos disfrutar y hacer un uso correcto de ella, son necesarias unas mínimas normas de convivencia. Ellos tienen las suyas, veamos entonces cuáles son las nuestras.

 

1 – En carretera, paciencia.

 

Nada más ver un ciclista, muchos conductores enfurecen al instante y piensan en adelantarle lo antes posible. Es normal que en un fin de semana de picnic esto te suponga una pequeña inconveniencia, pero no es en absoluto normal que pierdas los nervios y te comportes de un modo temerario y que amenace la seguridad del ciclista.

 

No hay nada más sencillo que mantener la calma, reducir ligeramente la velocidad y establecer una distancia segura entre nuestro vehículo y el ciclista. Esto nos permitirá tomar las decisiones posteriores desde un estado de seguridad.

 

Vayamos pues, a resolver la situación.

 

2 – Revisa la visibilidad.

 

Nunca inicies ninguna maniobra si no estás seguro de que tienes el espacio suficiente de ejecutarla, y para eso necesitas una buena visibilidad de todo el trayecto. Nunca inicies el adelantamiento en una curva, ni en cambio brusco de pendiente. Asegúrate de que no vienen coches por carril contrario y que no hay ningún vehículo posterior que ya ha iniciado el adelantamiento.

 

También es importante que tengas un mínimo de civismo y no seas tú quien inicie el adelantamiento teniendo un vehículo delante. Da la oportunidad a otros conductores de realizar sus maniobras y será mucho más fácil y menos arriesgado para el resto.

 

3 – Distancia de seguridad, y velocidad moderada.

 

Cuando realices el adelantamiento debes dejar un mínimo de 1.5 metros de distancia entre el límite de tu vehículo y el ciclista. Esto minimiza el posible empuje por aire y deja un margen de error en caso de que el ciclista se mueva (algo muy frecuente cuesta arriba). Además, tu velocidad deberá ser lo más cercana posible a la que lleva la bicicleta, nunca adelantes a toda pastilla. Una vez le dejes atrás, ya podrás retomar tu velocidad normal.

 

4 – En ciudad, las bicicletas pueden venir de cualquier parte.

 

Uno de los accidentes más comunes en ciudad es también uno de los más absurdos: abrir la puerta del vehículo cuando se aproxima una bici. El ciclista no puede anticiparse a este accidente, a no ser que vigile exhaustivamente todos y cada uno de los vehículos. Lo que sí podemos hacer nosotros es una sencilla maniobra: abrir la puerta con el brazo opuesto a la manilla. Es decir, si somos los conductores, abriremos la puerta con la mano derecha, lo que nos hará rotar y de esa manera observaremos si se aproxima un ciclista.

 

Desgraciadamente, también debemos cuidarnos frente a los comportamientos temerosos que los ciclistas pueden tener en ciudad. Por ejemplo, los ciclistas ”transformer” que en carretera son un vehículo y en paso de cebra un peatón, cruzándose repentinamente frente a nosotros, o saltando del bordillo a la carretera desde puntos sin visibilidad. Lo ideal en estos casos es, de nuevo, mantener una distancia y una velocidad que nos permita evitar el accidente. Es oportuno recordar que los ciclistas tienen muchas dificultades para circular, y si podemos facilitar su travesía estaremos mejorando la calidad de vida en nuestras ciudades..

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